15 de agosto de 2012

Frente al espejo



Sosegada e inmóvil frente al espejo
 observo mi reflejo y puedo percibir
 la tristeza impregnada en mi ser,
 la soledad irrumpiendo en mi.

Mi rostro abatido de pesar,
 está plenamente humedecido
por las lágrimas y la melancolía
 que me han dejado extenuada.

Imagino que del otro lado
 del resplandeciente cristal
hay un mundo diferente,
 donde la tristeza no existe.

Sé que la vida es dolorosa,
 y aunque la niebla del dolor
 no me deje ver con claridad,
 debo seguir avanzando.


Priscila Bargas

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